Hace un par de semanas el Congreso de la República aprobó un proyecto de ley que reforma el artículo 262 del Código Civil Colombiano, el cual permitía algunas amonestaciones físicas durante la crianza de los menores. Una vez el presidente Iván Duque sancione esta ley, toda forma de maltrato o castigo físico en contra de los niños quedará prohibida.

“El castigo físico en la crianza es una práctica parental que utiliza diferentes tipos de golpes con o sin objetos, y busca modificar el comportamiento de los niños. Se cree que los padres que les pegan a los niños son malos, pero no es así, ellos creen que este tipo de conducta es una buena forma de corregir el comportamiento de sus hijos, el problema es que no es necesario y que puede desencadenar graves efectos en el desarrollo del menor”, explicó Martha Rocío Gonzalez, profesora y decana de la facultad de Psicología de la Universidad de la Sabana, investigadora y especialista en desarrollo infantil.

“La bondad no se aprende castigando, se aprende recibiendo amor”

De acuerdo con el doctor, Francisco Javier Leal Quevedo, médico de la Universidad Nacional de Colombia y miembro de la Sociedad Colombiana de Pediatría, cuando se educan a los menores de forma violenta, se forman personas maltratadoras que en un futuro replicarán esos patrones en sus vidas. Más allá de los efectos socio emocionales que deja el maltrato físico en ellos, también hay complicaciones físicas que pueden convertirse en una dificultad mayor a medida en la que el niño va creciendo.

“Un niño que ha sido criado en situaciones de estrés desarrollará ciertos circuitos cerebrales, estructurados de tal manera que no será fácil reincorporar a ese individuo a la cadena de afecto. Maltratar a los hijos en los primeros años de vida puede dejar secuelas en su desarrollo psicoafectivo y no podemos olvidar que los padres son el espejo del modelo que ellos deben seguir: si ellos reflejan castigo y violencia, los menores aprenderán eso. El único contexto afectivo adecuado para el desarrollo de los niños es el contexto amoroso. La bondad no se aprende castigando, se aprende recibiendo amor”, dijo Leal.

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